Alma y la ballena de estrellas
Alma baja corriendo al muelle con su taza de hojalata. La puerta del muelle chirría una cancioncilla, ri-ri-rí, como todas las tardes, y ella casi no la oye.…
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Alma baja corriendo al muelle con su taza de hojalata. La puerta del muelle chirría una cancioncilla, ri-ri-rí, como todas las tardes, y ella casi no la oye.…
Samuel era una ballena azul con una cosa que nadie más tenía: una mancha de lunares blancos en la cola. Cada lunar brillaba un poquito cuando se hacía de…
—Hoy sube la ballena —dijo Gabriela, y se amarró bien los tenis. Era el primer día del mes. Ese día el río corría hacia arriba, colina arriba, hasta el…
—Yo la llevo a casa —dijo Mía, y se agarró fuerte del bote. La ballena era chiquita y azul, y estaba varada en la arena de la playa. La marea se había ido sin…
Leonardo encontró una ballena en el techo de su cuarto, y la ballena brillaba. Era una mancha azul, grande y redonda, y se movía despacio. Leonardo se frotó…
La playa de Piedra Chica está sola de noche, y la arena brilla pisada por pisada. Allí vive Valentina, que tiene cinco años y una campera amarilla. Esa noche…
En el jardín de la abuela Rosa había flores rojas, flores amarillas y miles de mariquitas. Valentina vivía allí todo el verano. Ese día quería contar cuántas…
—Pip, pip, pip —oyó Lucía desde el fondo del jardín, y echó a correr con las botas de lluvia. Era un sonido muy flaquito, como el de un grillo con catarro.…
En el jardín de la abuela Rosa, las mariquitas viven en las hojas del rosal, y cada noche el rosal brilla de un color distinto. Nadie se asombra. Es así desde…
Ximena era la única niña del barrio que contaba todo lo que veía. Contaba los escalones, las nubes y los lunares de su playera. Un día entró al jardín de su…
Camila estaba regando las margaritas con su regadera amarilla cuando vio una vaquita de San Antonio caminando por una hoja. —¡Qué linda! —dijo—. Hoy quiero…
Renata era una vaquita de San Antonio con una sola mancha, justo en el medio de la espalda. Todas las demás en el jardín tenían siete. —Siete manchas, siete…
Vega era una gatita gris con un bigote torcido, y lo que más le gustaba en el mundo era saber qué había dentro de las cosas. Aquella mañana, junto a la cesta…
Mateo, el gatito, quería saber qué había dentro de la caja azul del porche. Era una caja grande, con una tapa redonda. Olía a pescado. Mateo lo sabía, porque…
La casita de madera estaba en el patio, debajo del limonero. Allí vivía Mateo, y ese día esperaba a alguien. Mamá había traído a casa un cachorrito. Era…
El gallito de lata de la veleta giró, giró, y se quedó apuntando a la regadera. —Qué raro —dijo Mía. Mía era una gatita gris con las patas blancas, y tenía…
—¡Yo sé dónde está el sol! —dijo Renata, la gatita, y levantó la cola como una bandera. Renata era muy curiosa. Quería encontrar el mejor lugar del jardín para…
Había una colina muy alta, y encima de ella dormía una nube con forma de isla. Era tan blanda que se podía caminar sobre ella, y a Valentina le encantaba…
Al fondo del patio había un estanque que se congelaba cada noche con un dibujo distinto. Esa mañana tenía estrellas. Regina salió con su chamarra amarilla.…
Nicolás era un osito que dormía a todas horas. Dormía en el desayuno, dormía en el columpio y una vez se quedó dormido de pie, con una cucharada de miel en la…
Gabriel era un osito que dormía más que todos los ositos del bosque. Eso era lo único raro de él. Y ese día quería una sola cosa: ver encenderse las luces de…
Itzel era una osita que se dormía en cualquier parte. Se dormía en la sopa, en el columpio y una vez, de pie, en la fila de las hormigas. Esa tarde quería algo…
Alma quería un cachorrito nuevo. Era un sábado por la mañana y su habitación estaba llena de luz. Su madre dejó una caja pequeña en la mesa de la cocina.…
El oído de Mateo se movió primero, como dos antenitas buscando una señal. Luego, su nariz, que olía a tierra mojada y a algo dulce. Mateo tenía cuatro años y…