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Fabulada

Cuentos para dormir de amistad y bondad

26 cuentos

Recién escritos· Español

Amistad y bondadES-AR

El auto rojo de Tomás y Mateo

Mateo quería construirle una casa al auto rojo, antes de que se hiciera de noche. Era su auto favorito, chiquito como su mano, con las ruedas negras y gastadas…

Amistad y bondadES-ES

La cuerda del pajar

Martín vuela de un lado a otro del pajar, agarrado a la cuerda con las dos manos. La cuerda cuelga de las vigas, esas maderas largas del techo. Cada vez que…

Amistad y bondadES

Victoria y el buen día

—¡Buenos días, buenos días! —oyó Victoria, y salió corriendo al patio. Era el gallo, que gritaba desde la valla. Pero el gallo no hablaba con ella. Hablaba con…

Amistad y bondadES-ES

Alma y la flor de las cinco

Alma quiere decirle algo bonito al señor del sombrero verde, pero no sabe qué. Es la hora de la merienda y el jardín está lleno de flores. Aquí cada flor se…

Amistad y bondadES-CO

El sombrero verde del señor

—Qué sombrero tan feo —dijo alguien, y Manuela, que lo oyó desde su manta de picnic, dejó la galleta y se levantó. Un señor flaco estaba parado junto al árbol…

Amistad y bondadES-UY

La taza del señor

—Qué mala suerte —dijo un señor junto al estanque, y Julieta, que pasaba con su abuela, se detuvo a escucharlo. Nunca lo había visto. Tenía un gorro calado…

Amistad y bondadES-AR

Huellas con margaritas

Valentina encontró en la arena un camino de huellas enormes, y en cada huella crecía una margarita. –¡Qué raro! –dijo. Siguió el camino por la playa, subió las…

Amistad y bondadES-ES

El columpio del porche

Martina quiere columpiarse en el columpio del porche, ahora mismo. Pero Lucas ya está sentado en él. Cric, cric, hace el columpio, hacia delante y hacia atrás.…

Amistad y bondadES

El columpio de Valentina

Valentina se agarra fuerte de las cuerdas y echa los pies hacia atrás. Quiere subir tan alto que sus zapatos toquen las hojas del nogal. Cric, cric, canta el…

Amistad y bondadES-UY

La hamaca de los tres nudos

Tomás encontró una hamaca colgada entre dos manzanos, y en el medio había un sombrero de paja que se movía solo. —¡Hay alguien adentro! —dijo. Era Pimpina, su…

Amistad y bondadES

Las velas de Nicolás

Nicolás oyó un "ay" muy bajito detrás de la puerta, y fue corriendo a ver qué pasaba. Era Lola, su hermana pequeña. Estaba sentada en el suelo, con las manos…

Amistad y bondadES-ES

Lucía y la tapa que no se abre

—¡Lucía, mi tarro de botones! —gritó Mateo desde el patio—. ¡Está roto! Lucía oyó el grito y se quedó quieta, con las manos detrás de la espalda. Sabía por qué…

Amistad y bondadES-CO

El esfero rojo de Salomé

—¡Ay, no! —dijo Salomé, y se quedó mirando el dibujo. Había una raya roja enorme sobre el sol de Nicolás. Un sol amarillo, redondo, con rayos largos, que él…

Amistad y bondadES-MX

Perdón en la alberca

Diego quería saltar a la alberca con su amigo Beto, pero Beto no quería mirarlo. Todo había pasado hacía un momento. Diego había corrido con su pelota roja, y…

Amistad y bondadES-UY

El fuerte de la galería

Delfina quería terminar el fuerte antes de la merienda. Lo armaba en la galería de la cabaña con su hermano Tomás, que tenía cuatro años. Había dos sillas, una…

Amistad y bondadES-CO

La pelota del arroyo

Luciana encontró una pelota roja que flotaba en el arroyo y hacía pum, pum, como un corazón pequeño. Hacía tres días que vivía en esa casa y todavía no tenía…

Amistad y bondadES-ES

La pelota en la higuera

—¡Otra vez no llego! —dijo una voz al otro lado del muro, y Enzo subió a una piedra para mirar. Enzo acababa de llegar a la granja de su abuela. El sol apenas…

Amistad y bondadES

Los tres tornillos de Elena

Elena quería un amigo para el taller de su abuelo. El taller estaba lleno de cosas a medias: una bicicleta sin ruedas, un reloj sin manecillas, un pájaro de…

Amistad y bondadES-MX

Mateo y el reloj del columpio

Mateo quería un amigo para jugar en el parque, y no sabía cómo pedirlo. Todas las mañanas llegaba con su cubeta roja y su pala. Todas las mañanas veía a los…

Amistad y bondadES-AR

La hamaca de rayas

—¡Me toca a mí, Mateo! —gritó Eva, corriendo por el pasto. Eva era una ardilla pequeña de cola muy esponjosa, de color naranja brillante. A Eva le encantaba…