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Fabulada

Animales y naturalezaEspañol (Colombia)

El gatito curioso

Nico encontró una bola de lana azul brillante en medio del jardín. Era suave, redonda y perfecta para jugar. Él la tomó con sus patitas suaves y dio un salto feliz. Quería llevarla a su rincón favorito, bajo la mesa de madera, para tenerla solo para él. Pero la bola no se quedó quieta. Rodó hacia la puerta abierta.

Nico la siguió. Corrió tras ella con las orejas erguidas y la cola arriba. La bola rodó por el césped húmedo. Hacía un sonido suave, como un susurro, cuando tocaba las piedras. Nico corría más rápido. Sus patitas hacían clac, clac, clac en el sendero de tierra.

Al llegar a la esquina, la bola chocó contra una vieja rueda de bicicleta. Bump. La rueda giró un poco y la bola rodó dentro del cobertizo. Nico entró despacio. El cobertizo estaba oscuro y olía a madera vieja y tierra.

—¡Espera! —dijo Nico, aunque solo sabía maullar—. ¡Tú eres mía! —maulló.

Pero dentro del cobertizo, una cucaracha grande y marrón estaba sentada sobre la bola de lana. La cucaracha no se movió. Solo movió sus antenas largas, como dos ramas delgadas, y miró a Nico.

Nico se detuvo. No tenía miedo. Solo tenía curiosidad. Quería saber por qué la cucaracha estaba sentada allí. Dio un paso adelante. La cucaracha dio un paso atrás. Nico dio otro paso. La cucaracha dio otro paso atrás.

De repente, la cucaracha agarró la bola de lana con sus seis patitas. La levantó. Nico abrió los ojos muy grandes. La cucaracha no se la comió. La dejó caer. La bola rodó de nuevo, fuera del cobertizo, hacia la luz del sol.

Nico salió corriendo detrás de ella. La bola rodó hacia el río pequeño. Se detuvo justo en el borde del agua. Nico miró dentro. La bola no se mojaba. Flotaba.

Nico se sentó en la orilla. Observó cómo la bola azul giraba suavemente en la corriente. Una libélula azul pasó volando cerca. Hizo un zumbido bajo. Nico sonrió. La bola se fue lejos, pero Nico tenía mucho más que explorar.