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Fabulada

Estaciones y climaEspañol (Colombia)

Una tarde de lluvia y un barquito

Antonia oye un plic, plic, plic en la ventana y corre a ponerse los tenis amarillos.

—¡Está lloviendo, mamá! ¿Puedo sacar mi barco al patio?

—Primero las onces —dice mamá—. Y el impermeable.

Toda la tarde está gris y mojada, y a Antonia le encanta. Se come el pan en tres mordidas. Su barco es de papel azul y tiene dos ojos dibujados con esfero. Ella quiere verlo navegar en el charco grande, el que se forma junto a la puerta.

Lo pone en el agua. Pero llega un soplo de viento, fuuu, y el barco sale volando. Cae dentro del barril de la lluvia, que es alto como papá. Allá abajo, en el fondo oscuro, el barquito da vueltas.

—Barquito, ya voy —dice Antonia.

Se estira todo lo que puede. No llega. Trae la escoba, pero la escoba es corta y solo hace cosquillas al agua. Trae un balde para subirse, pero el balde se tambalea.

Antonia se sienta en el suelo, con las botas mojadas y la cara triste. Entonces mira el barril. La lluvia cae, plic, plic, plic, y el agua sube un poquito.

—¡Ay! —dice—. Esta lluvia me ayuda.

Corre por su vaso de las onces. Lo llena en el charco y lo vacía en el barril. Otra vez. Y otra vez. Cada vez, el barquito sube más.

Por fin llega al borde. Pero algo se mueve adentro.

—Croac.

Una rana verde, pequeñita, está sentada en el barco, con los ojos redondos.

—¿Y tú qué haces ahí? —pregunta Antonia.

—Croac —dice la rana. Para ella, una tarde lluviosa es la mejor del mundo, y por eso salió a pasear en barco.

Salta al charco con un chapuzón. Antonia se ríe. Saca el barco, que está algo arrugado, y lo pone junto a la rana. La rana canta. El barquito navega. Y la lluvia sigue cayendo, plic, plic, plic, suave sobre el impermeable.