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Fabulada

Imaginación y fantasíaEspañol (Argentina)

El secreto de Coco

Coco, un pequeño dragón verde de escamas brillantes, quiere encontrar su fuego porque hoy es el día de la gran fogata del bosque. Coco es muy bajito, tiene unas alas cortitas que hacen ¡flic-flac! al moverse y, sobre todo, es un dragón muy paciente que sabe escuchar el viento. Todos los dragones grandes ya tienen su fuego listo, pero Coco solo echa por la nariz un poquito de humo gris con olor a menta. Para encender la fogata de los duendes, Coco necesita descubrir su secreto antes de que caiga el sol.

En la cima del cerro redondo, la señora Lechuza vigila el bosque desde su nido de ramas. Ella tiene un plumaje suave y busca ramitas secas para pasar el invierno, así que no tiene tiempo de hacer magia. Coco sube corriendo y le pregunta:

—¿Vos sabés cuál es mi secreto para soplar fuego?

La señora Lechuza lo mira con sus ojos redondos.

—El fuego de los dragones no viene de la garganta, Coco —le dice con voz suave—. Viene de la panza. Tenés que respirar muy hondo.

Coco lo intenta. Toma aire por la nariz, infla sus cachetes verdes, pero al soplar solo sale un ruidito gracioso: ¡pfff! y una burbuja de baba. Coco no se rinde. Recuerda que es un dragón paciente. Se sienta en el pasto húmedo, cierra los ojos y escucha el susurro de las hojas. Siente el calor del sol en su pancita verde. Entonces, toma aire otra vez, muy despacio, sintiendo cómo el aire baja y se calienta en su cuerpo.

Cuando abre la boca y sopla con suavidad, una hermosa llama dorada y brillante sale flotando. El fuego enciende las maderas de la fogata con un chisporroteo alegre. Coco sonríe y siente un calorcito lindo en el pecho. Las estrellas empiezan a brillar en el cielo oscuro mientras el bosque se llena de una luz tibia y dorada.