Estaciones y climaEspañol (Uruguay)
Una tarde de charcos tambor
Julieta saltaba en el escalón de la puerta con las botas amarillas puestas. Era una tarde lluviosa, de esas que gotean desde el almuerzo, y ella quería una sola cosa.
—Mamá, quiero saltar en el charco grande del jardín.
—Ponete la campera —dijo mamá, y siguió lavando las tazas.
Julieta se puso la campera y salió. En ese jardín todos los charcos eran tambores. Eso lo sabía cualquiera. Si saltabas en uno, hacía bum, bum, bum, y el agua bailaba.
Pero el charco grande estaba justo delante del galpón. Y del galpón salía un ruido muy raro: ¡CRONC, CRONC!
Julieta se quedó quieta. Le temblaron un poquito las rodillas.
—Hola, charco —susurró—. Yo solo quiero saltar.
Dio un saltito. Bum. El charco sonó flojo, como un tambor mojado.
Probó con más fuerza. ¡BUM! Y desde el galpón, ¡CRONC, CRONC, CRONC!
Entonces se acercó despacito y espió por la rendija. Adentro había macetas de todos los tamaños, una sobre otra, y la torre de macetas se movía.
—¿Quién anda ahí?
Una cabeza verde asomó entre dos macetas. Era un sapo gordo, con ojos como dos botones.
—Vine a esconderme de la lluvia —dijo el sapo—. Pero cada vez que saltás, mi casa se sacude.
—Ah —dijo Julieta—. Entonces el ruido eras vos.
—Yo, y mis macetas —dijo el sapo.
Julieta miró el charco. Miró el galpón. Miró otra vez el charco, y también miró el cielo gris, que seguía soltando gotas.
—Mirá, sapo —dijo—. Si llueve toda la tarde, los charcos nuevos aparecen solos. Voy a buscar uno lejos de tu casa.
Corrió hasta el manzano. Ahí, entre las raíces, había un charco redondo, recién hecho. Julieta tomó impulso y saltó. ¡BUM, BUM, BUM! El agua voló por todos lados, y ella se rio fuerte.
Del galpón llegó un solo CRONC, bajito y tranquilo. Y la lluvia siguió cayendo sobre el techo, tic, tic, tic, como un tambor chiquito.