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El olor de la lluviaES

El olor de la lluvia — un cuento para dormir

En el pequeño pueblo de La Lluvia Eterna, donde el olor a tierra húmeda y a flores silvestres siempre llenaba el aire, vivía un niño llamado Gabriel. Gabriel era un chico curioso y amante de la naturaleza, con ojos verdes brillantes y cabello castaño despeinado.

Una tarde, mientras Gabriel jugaba en el jardín de su casa, notó que el aroma a lluvia se había vuelto más intenso que de costumbre. De repente, se dio cuenta de que el pequeño estanque que su padre había construido en el jardín se había secado por completo. Gabriel se preocupó, porque su pez favorito, un hermoso pez de colores llamado Azul, vivía en ese estanque.

Gabriel intentó llenar el estanque con agua del grifo, pero no podía hacer que el agua se quedara en él. Su madre, que estaba cocinando en la cocina, se dio cuenta de la preocupación de Gabriel y salió al jardín. —Veo que estás muy triste, Gabriel —le dijo—. ¿Quieres un poco de mi té favorito mientras pensamos en qué hacer? Gabriel asintió y su madre le trajo una taza de té caliente.

Mientras tomaban el té juntos, Gabriel se dio cuenta de que podía utilizar el agua de lluvia que se acumulaba en el tejado de la casa para llenar el estanque. Con la ayuda de su madre, logró construir un sistema para recoger el agua de lluvia y llenar el estanque. Azul el pez volvió a nadar feliz en su hogar.

Desde ese día, el olor a lluvia en el pueblo de La Lluvia Eterna se convirtió en un recordatorio para Gabriel de la importancia de encontrar soluciones creativas a los problemas. Y cada vez que el cielo se nublaba y la lluvia empezaba a caer, Gabriel sonreía, sabiendo que Azul estaba a salvo en su estanque, gracias al agua fresca y limpia que la lluvia le proporcionaba.