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Fabulada
Español (Argentina)350 palabras

El secreto de la arcilla azul

Idea: Pedir perdón

En el rincón más tibio del taller de alfarería el aire siempre olía a tierra mojada y a leña encendida. Sobre las estanterías de madera crujiente descansaban hileras de tazas sin pintar, platos redondos como lunas llenas y pequeños cuencos de barro que todavía estaban fríos al tacto. En el suelo, la luz del atardecer dibujaba un camino dorado que llegaba justo hasta el torno de amasar.

Olivia pasaba los dedos por la arcilla húmeda, sintiendo su suavidad fresca entre las manos. A su lado, su hermano Mateo trabajaba con esmero en una pequeña vasija con forma de erizo, alisando las espinas de barro una a una con un palito de madera. Era el regalo que Mateo había preparado durante días para el cumpleaños de su abuela.

De pronto, Olivia quiso alcanzar un frasco de pintura azul que estaba en lo alto de la repisa. Al estirar el brazo, su codo golpeó la mesa de trabajo. La vasija de erizo tambaleó y cayó al suelo, aplastándose por completo contra las baldosas. La arcilla blanda se transformó en un bollo chato y sin forma.

A Olivia se le cortó la respiración. Sintió un nudo apretado en la garganta y las manos le temblaron, cubiertas de polvo gris. Miró el suelo y luego a su hermano, que contemplaba el barro desecho con los ojos llenos de lágrimas.

—Fue sin querer —susurró Olivia, sintiendo que las palabras le salían pesadas y difíciles—. De verdad, Mateo. Perdón por no tener cuidado con tus cosas. ¿Me dejás que te ayude a armarlo otra vez?

Mateo se limpió las manos en el delantal, respiró hondo y miró el bollo de arcilla. El silencio duró un instante largo, templado por el calor del horno.

—Bueno —dijo Mateo finalmente, con la voz un poco baja—. Pero vos hacés las espinas y yo le doy la forma redonda.

Se sentaron juntos en el suelo, compartiendo la misma masa fresca. Con paciencia, Olivia empezó a moldear pequeñas puntas de barro entre sus dedos, pasándoselas a su hermano, hasta que el erizo volvió a nacer bajo la luz amarilla del taller.