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Hacer un nuevo amigoES

Hacer un nuevo amigo

En el pequeño pueblo de Los Álamos, donde el sol brillaba sobre las casas de adobe y los árboles de palo verde susurraban en el viento, vivía un niño llamado Gabriel. Tenía una sonrisa cálida y una cabellera oscura que siempre estaba un poco despeinada.

Una tarde, mientras Gabriel jugaba en el taller de su padre, que estaba lleno de juguetes de madera y virutas, se dio cuenta de que su mejor amigo, Mateo, se había mudado a otro pueblo. Gabriel se sintió solo y frustrado, porque extrañaba a su amigo y no sabía cómo hacer un nuevo amigo. Su padre, que estaba trabajando en un juguete de madera, notó la tristeza de Gabriel y le preguntó: —¿Qué pasa, hijo, por qué estás tan callado? —Gabriel suspiró y respondió: —Extraño a Mateo, papá, y no sé cómo hacer un nuevo amigo. Su padre lo miró con cariño y le dijo: —Vos parecés muy triste, Gabriel. ¿Querés ayudarme a hacer este juguete? Tal vez te distraiga un poco.

Gabriel asintió y comenzó a ayudar a su padre. Mientras trabajaban, su padre le contó historias sobre cuando él era niño y cómo hizo amigos en el pueblo. Gabriel se rió y se sintió un poco mejor. Al día siguiente, Gabriel decidió salir a explorar el pueblo y conocer a los demás niños. Conoció a un niño llamado Lucas, que compartía su pasión por los juguetes de madera, y pronto se convirtieron en grandes amigos.

Desde ese día, Gabriel y Lucas pasaban horas jugando juntos en el taller de Gabriel, rodeados de virutas y juguetes de madera. El pueblo de Los Álamos volvió a ser un lugar lleno de risas y aventuras para Gabriel, y su sonrisa cálida regresó. Y cada vez que Gabriel miraba a Lucas, recordaba las palabras de su padre: —La amistad es como un juguete de madera, hay que trabajar en ella y cuidarla para que dure toda la vida.