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Fabulada

Valentía y miedosEspañol (Colombia)

El susurro del clóset

Luciana oye un susurro en el clóset y se sienta en la cama sin hacer ruido.

—Psss, psss —dice el clóset.

Ella quiere dormir. Mañana va con su abuelo al prado, y él siempre dice que quien duerme bien ve más saltamontes. Pero con ese psss, psss no puede cerrar los ojos.

Se baja de la cama y abre la puerta. Hay abrigos, una bufanda y un montón de tenis. Nada más. Luciana vuelve a acostarse.

—Psss, psss.

Esta vez trae la linterna. Alumbra el fondo y algo chiquito y verde da un brinco y se esconde detrás de las botas. Luciana estira la mano. ¡Plin! El bicho brinca más lejos, justo cuando ella casi lo toca.

—Ven acá —le dice.

Lo intenta con las dos manos. Plin. Lo intenta con la bufanda, como una red. Atrapa una bota y se sienta encima, muy seria.

—Psss, psss —dice el bicho, y a Luciana le parece que se ríe.

Entonces ella se queda quieta y mira. Es un grillo. Tiene una hojita de pasto pegada a la pata, y cada vez que brinca, mira hacia la ventana, donde entra una raya de luna.

—Ah —dice Luciana—. Tú no quieres estar aquí. Quieres volver al prado.

Ella no lo persigue más. Acuesta un tenis de lado, con la boca abierta hacia la raya de luna, como una cuevita. Luego susurra, bajito:

—Psss, psss.

El grillo se queda quieto. Ladea la cabeza. Brinca un poquito, y otro poquito, y se mete en el tenis.

Luciana lo levanta despacio, con las dos manos, y camina de puntitas hasta la ventana. Inclina el tenis. Plin. El grillo desaparece en la noche.

Ella apoya la barbilla en el borde de la ventana. Allá abajo, entre el pasto, alguien susurra, cada vez más lejos y más suave: psss, psss.

Luciana bosteza. El clóset está en silencio. Y las sábanas, tibias, la esperan.