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Fabulada

Animales y naturalezaEspañol (Uruguay)

Un osito dormilón

Benjamín bostezaba arriba del pajar, tapado hasta la nariz con paja tibia, y no había forma de que se le cerraran los ojos. Afuera el sol de la tarde entraba por la ventana del granero en rayitas doradas, y adentro Benjamín quería una sola cosa: dormir la siesta, porque era el osito más dormilón de todo el bosque, y sin su siesta se ponía de mal humor hasta la noche.

Se acomodó de un lado. Nada. Se acomodó del otro lado. Nada tampoco. Contó ovejas, pero se le mezclaban con las gallinas del corral y perdía la cuenta.

—Che, Cocó —le dijo a la gallina que picoteaba cerca—, ¿vos sabés cómo hace un osito para dormirse?

—Yo duermo paradita —dijo Cocó—, pero necesito silencio.

Benjamín se quedó bien quieto, con las patas cruzadas sobre la panza. Pero el silencio, en vez de darle sueño, le daba más ganas de abrir los ojos para ver si pasaba algo.

Entonces se acordó de una canción que le cantaba su mamá osa, algo de un río y una luna, pero solo le salían pedacitos.

—Cocó, ¿vos te sabés una canción que dice "duerme, duerme, mi..." algo?

—"Mi osito" —completó Cocó—. Así la cantaba mi abuela gallina, para los osos que venían a dormir la siesta al granero.

—¡Eso era! —dijo Benjamín, y siguió tarareando bajito, agregando lo que se acordaba y lo que Cocó le iba soplando.

Cantó una vuelta. Cantó otra vuelta. Se le fueron cerrando los párpados, pesados como piedritas calientes.

Justo entonces, algo le hizo cosquillas en la panza: una hebra de paja, escapada del montón, que el viento colaba por la ventana.

—¡Achís! —estornudó Benjamín, con un ruido tan grande que se sacudió todo el pajar.

Cocó dio un salto y soltó una risa como de cacareo. Benjamín también se rió, tapándose la boca con la patita.

Después de reírse, el sueño le volvió más manso todavía, como vuelve siempre a los osos dormilones. Afuera, las rayitas de sol se iban poniendo naranjas sobre la paja. Benjamín cerró los ojos, escuchó el cacareo bajito de Cocó acomodándose cerca, y se durmió con la canción del osito dándole vueltas despacito en la cabeza.